Mi primer día de clases
Nerviosa, esperaba en la puerta de la sala al profesor que me haría clases. Era tarde ya y las ansias nos comían a todos. Tenía una bolsita con un cuaderno, un lápiz y una goma que me había conseguido por ahí.
Cuando llegó el profesor nos saludó, se presentó, y comenzó mi aventura, la de aprender cosas nuevas. Salían números, palabras nuevas, cosas desconocidas pero fascinantes para mí.
Salí contenta con todas las cosas nuevas que tenía que aprender. Camino a casa, venía en el metro pensando en lo aprendido. Parecía una niña… en fin… sólo tengo 55 años.
Ana González González