Escuela de Verano Educap 2009:
Aprender para enseñar, un compromiso permanente
Casi cien profesores y profesoras participaron de esta instancia organizada por la Fundación SEPEC de la Vicaría para la Educación del Arzobispado de Santiago. La experiencia fue ampliamente valorada tanto por los participantes como entre los docentes relatores.
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Cerca de cien personas asistieron a la pasada Escuela de Verano Educap 2009, de la Fundación SEPEC perteneciente a la Vicaría para la Educación , realizada entre el 5 y el 9 de enero de 2009, en el Colegio Sagrados Corazones de Alameda. Como ya es una sana costumbre, en esta instancia de capacitación, dirigida a profesionales del área de la educación, los docentes tuvieron la oportunidad de actualizarse y de intercambiar experiencias pedagógicas.
“La capacitación es de mucha importancia para el desarrollo profesional del profesor. Estoy muy contento de haber participado en esta Escuela de Verano y creo que nos entregó herramientas claras y precisas para encarar los desafíos que implica una educación cristiana” , señala uno de los participantes, Óscar Carrasco, quien está terminando la carrera de Pedagogía General Básica.
En la inauguración, el Vicario para la Educación , padre Juan Francisco Pinilla, se refirió a “ La Espiritualidad del Profesor y su Impacto en las Prácticas de Aula”, palabras que sirvieron de referencia e inspiración para los profesores y profesoras participantes.
Capacitar para la educación de hoy
Fueron tres los cursos impartidos en esta Escuela de Verano, en el colegio Sagrados Corazones de Alameda. En el área de la Educación Religiosa Escolar Católica (EREC) se ejecutaron los cursos “Currículum y Aprendizaje Religioso” y “ La Transposición Didáctica de los Fundamentos de la Fe ”. En tanto, en el área de Gestión Curricular, se realizó el curso “Estrategias Metodológicas y de Evaluación para el Éxito de los Aprendizajes de todos los alumnos y alumnas”.
El curso de “Currículum y Aprendizaje Religioso” tuvo por objetivo que los docentes lograran posesionarse como mediadores del proceso Enseñanza-Aprendizaje, con los aspectos y contenidos curriculares que les son propios, junto con flexibilizar el currículum para favorecer el encuentro con lo trascendente.
Por su parte, el módulo de “Transposición Didáctica de los Fundamentos de la Fe ” planteó como desafío el que los docentes comprendieran la didáctica como puente de unión entre la visión epistemológica del conocimiento específico religioso y los procesos de aprendizaje, con el fin de lograr no sólo racionalidad de la fe, sino también descubrimiento y fascinación por el sentido sagrado de la vida.
Finalmente, el curso de “Estrategias Metodológicas y de Evaluación para el Éxito de los Aprendizajes de todos los alumnos y alumnas”, se concibió como un espacio para que los educadores conocieran y se apropiaran de herramientas metodológicas y de evaluación que les permitan propiciar aprendizajes significativos en todos sus alumnos y alumnas.
En total se efectuaron 72 horas de clases que, a la luz de la evaluación de los propios docentes-alumnos, fueron de gran provecho y utilidad. “El impacto de los cursos de capacitación en mi vida profesional y personal ha sido muy profundo y enriquecedor. Salí robustecida con el deseo de llevar a la práctica lo aprendido. No son tiempos fáciles, pero con el Evangelio el camino educacional se hace expedito. Tenemos que tener confianza, pese a todas las adversidades. Dios está con nosotros y es nuestra brújula educacional” , expresa Miriam Cerda, profesora de Religión Católica y Moral y participante de la Escuela de Verano.
En tanto, desde la otra vereda, Sergio Cracogna, profesor de Religión, licenciado en Teología y en Educación, quien fue relator del curso de “Transposición Didáctica”, también evalúa favorablemente lo vivido: “El balance de los cursos fue óptimo. Los alumnos y alumnas quedaron muy conformes con lo aprendido y reconocieron la necesidad de seguir formándose y capacitándose”. Y agrega que “ ellos están muy motivados para seguir aprendiendo y perfeccionándose en los cursos que podamos brindarles para el crecimiento profesional” . Asimismo, Cracogna concluye que estos cursos “pueden tener un profundo y múltiple impacto” en las comunidades educativas.
Misión cumplida entonces. Una vez más, la Escuela de Verano de Fundación SEPEC se constituyó en un hito y un referente importante para reflexionar con más tranquilidad y profundidad sobre las prácticas
pedagógicas que requiere la educación del siglo XXI.